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LAS VACUNAS CONTRA EL COVID-19 / ENTREVISTA

LAS VACUNAS CONTRA EL COVID-19 / ENTREVISTA
 
 
Entrevista a la Dra. Andrea Uboldi.
 

El día 5 de enero de 2021 la Dra. Lidia Mannino y el Dr. Federico Contreras entrevistaron a la Dra. Andrea Uboldi, médica pediatra infectóloga, integrante de la Comisión Nacional de Inmunizaciones y ex-ministra de Salud de la Provincia de Santa Fe, sobre las vacunas contra el COVID-19.

¿Qué nos podés comentar sobre la vacunación contra el COVID-19?

- En principio me parece importante pensar que estamos atravesando una pandemia. Esto significa que es una enfermedad que afecta a varios países simultáneamente y en el marco de la misma el mundo científico ha tratado de encontrar distintas alternativas. Algunas están vinculadas con cómo mejorar el tratamiento y la evolución de las personas que ya enfermaron pero sobre todo se hace mucho hincapié en cómo evitar enfermarse. Algunas estrategias como el cubre boca, nariz y mentón y el distanciamiento social las conocemos pero se apostó muchísimo a las vacunas.

Estamos en un momento histórico para el mundo que es el surgir de algunas vacunas, distintos países han comenzado la vacunación y Argentina está entre ellos. ¿Por qué apostamos a esta estrategiaPorque lo que queremos lograr es que la gente que no tuvo la infección no pueda enfermarse o si la tuvo reforzar las defensas para que no la vuelvan a padecer. La apuesta es muy fuerte porque es tratar de evitar que la gente se enferme no sólo para que el sistema de salud trabaje más cómodo y que no se produzca ningún estrés o colapso sino que también para recuperar la vida que nosotros teníamos antes de esta pandemia.

Entonces la estrategia preventiva con vacunas es apostar a proteger a la gente para recuperar una cotidianidad o una nueva normalidad. En este sentido lo interesante es que, más allá de esta situación particular, el mundo ya venía trabajando muy fuertemente en acortar los tiempos para el desarrollo de vacunas. Cuando uno mira lo que costó desarrollar algunas, por ejemplo, para el sarampión o el tétanos, se encuentra que ahora hay tiempos breves y que la tecnología permite esta evolución. Por eso llama mucho la atención, pero ya venía desarrollándose este avance, que uno tiene a principios de diciembre una posibilidad de identificación de este virus y casi en menos de un año se logra la producción de vacunas. Eso es un hito interesante pero no nos tiene que llamar la atención porque la ciencia avanzó y las vacunas no son sólo estrategias para enfermedades sino también, por ejemplo, para el cáncer.

Con respecto a las vacunas que tenemos, hay formatos parecidos a las que ya teníamos. Por ejemplo, vacunas en las que el virus está muerto que es parecida a una contra la Hepatitis A o a una IPV o SALK. Esas nos interesan en Argentina porque es el formato de las vacunas chinas, una de ellas se llama Sinovac o CoronaVac, y nuestro país está iniciando tratativas para adquirirlas y Brasil está comenzando la producción. Se trata de una vacuna inactivada y puede utilizarse en dos dosis con conservación, dentro de lo habitual, entre 2ºC y 8ºC. Por otro lado, hay vacunas formuladas con una especie de otro virus que presta su estructura pero que se le quita todo el interior de la información genética y se le coloca la posibilidad de producir o sintetizar las proteínas de la cubierta del virus que se llaman espigas o spike. Este tipo se llaman vacunas vectoriales y los formatos que se usan son de adenovirus humanos, por ejemplo, la vacuna rusa de Gamaleya, la de CanSino y la de Janssen o Johnson y Johnson y un adenovirus que da resfrío en el chimpancé como el caso de la vacuna de Oxford. Estas vacunas tienen este transportador y en el interior la información genética para producir esta proteína y que nuestro cuerpo responda a la misma.

La diferencia de la vacuna rusa con las otras es que para evitar que el cuerpo genere anticuerpos contra este adenovirus humano utiliza para la primera dosis una variedad de adenovirus que es el 26, poco frecuente, y para la segunda dosis un adenovirus 5. De modo que si nuestro cuerpo formara anticuerpos contra el adenovirus, como son dos virus diferentes, esos anticuerpos tan altos no provocarían una interferencia con los anticuerpos para las espigas del coronavirus.

Las otras, muy novedosas, son las generadas a partir de la información del ácido ADN o del ARNFundamentalmente las que están disponibles son de ARN mensajero, esta es una molécula muy lábil que se destruye rápidamente y lo que tiene es la información para sintetizar la proteína o espiga. Se introduce en la célula cubierto de una membrana o una cubierta proteica de tipo lipídica, de tamaño muy chiquito, y a partir de esa información el ARN que lleva el mensaje sintetiza las espigas y produce las vacunas. La dificultad que tiene, sobre todo la vacuna de Pfizer, es que como el ARN es muy lábil necesita temperaturas muy bajas. Nosotros estamos en verano y nunca hemos manipulado vacunas de menos 70ºC y el laboratorio también exige una gran trazabilidad desde la recepción de la vacuna y todo su transporte. Esto quiere decir que para nuestro país sería bastante dificultoso. Sabemos que el laboratorio está intentando producir un polvito de vacuna, que sería la forma liofilizada, para ver si se puede lograr transportar a temperaturas un poco más altas y que sea factible la distribución.

En este momento tenemos ese escenario. Argentina ha reservado 20 millones 400 dosis de Gamaleya y 22 millones, aproximadamente, de vacunas de AstraZeneca de Oxford y se va a empezar a producir el principio activo en el país. Se está en tratativas con la vacuna china y también con Pfizer y Argentina se ha incluido en un mecanismo centralizado de compra de vacunas, que se llama COVAX, con el resto de países del mundo. Esto está pendiente, lo que falta saber es cuándo van a ir llegando las dosis para saber el volumen que va a tener el país y cada jurisdicción.

En la primera etapa se vacunó a quienes están en mayor riesgo de contacto y dentro de ese grupo, siempre menores de 60 años, hay personas que tienen enfermedades respiratorias o han sufrido cáncer. ¿Vos recomendarías que se vacunen o no?

- En principio cada país arma su estrategia de vacunación de acuerdo a qué vacuna tiene disponible y cuál es su objetivo. La OMS recomienda cubrir a quienes tienen alto riesgo de complicaciones o muerte que serían los mayores de 60. Argentina tiene aprobadas 2 vacunas: la de Pfizer y la de AstraZeneca pero no las tiene disponibles por lo que esa población que sería prioritaria de vacunar, por el momento, no puede recibir ninguna vacuna porque la vacuna rusa de Gamaleya, Sputnik, no está aprobada en Argentina para ser usada en mayores de 60. Este grupo tiene que continuar con los cuidados y esperando que llegue la vacuna adecuada.

Con respecto al personal de salud, el segundo grupo que se considera prioritario porque hay que mantener el sistema de salud activo para dar una respuesta más ahora que estamos viendo la segunda ola en Europa y un rebrote en Argentina muy preocupante. La provincia de Santa Fe, como el resto de las provincias, decidió empezar por terapia intensiva, por áreas críticas, por los integrantes de la red de laboratorios bioquímicos que están trabajando con coronavirus y también por los sistemas de traslados y emergencias porque son los que van a los domicilios a hisopar o a las urgencias. Cuando lleguen más vacunas tienen que completar el resto del personal de salud y muchos están esperando, los mayores de 60, la vacuna.

Es importante que sepamos que al momento no hay estudios que demuestren el uso de estas vacunas en personas que tienen problemas de defensa. Ya sea por la enfermedad o por el tratamiento que han recibido, osea, el grupo de los inmunocomprometidos. Todos los estudios se hicieron descartando a los pacientes HIV, los pacientes con cáncer, los pacientes reumatológicos, osea que para esa población todavía no hay una respuesta y por el momento debe esperarLo mismo que las personas que están embarazadas y en período de lactancia, no hay ninguna prueba hecha para estos casos. En los menores de 18 años tampoco hay estudios. Y con respecto a las personas que tienen en este momento enfermedades graves o están cursando una enfermedad aguda o tienen una alergia severa tampoco deberían vacunarse.

En definitiva, los grupos que tienen que vacunarse son los que veníamos hablando: personal de salud, personas mayores de 60 y todos aquellos que tienen un problema de salud que los predispone a una complicación, por ejemplo, un problema pulmonar, cardíaco o renal. Si a parte de este problema están tomando corticoides o recibiendo drogas, por ejemplo, para controlar la enfermedad, tienen que postergar la vacunación hasta que haya nueva evidencia.

Hay muchas consultas de colegas que han tenido la enfermedad y no saben si deben vacunarse. ¿Qué opinión te merece el tema?

- Cuando uno hace una campaña de vacunación se define si va a vacunar sólo a quienes no tuvieron la infección o si va a vacunar en sucio, es un feo nombre pero así se llama. Es decir, no le pregunto si tuvo o no la infección, no le hago ningún estudio para saber si la tuvo y directamente los vacuno a todos. El objetivo de esta estrategia es primero el tiempo. Si tuviéramos que sacarle sangre a todos para saber si tuvieron o no la infección llevaría mucho tiempo. Además, no hay un punto de corte de protección de anticuerpos como tienen otras enfermedades. Tampoco se sabe cuánto le van a durar los anticuerpos a quienes tuvieron la enfermedad y existe el riesgo, infrecuente, de reinfección.

Entonces, en un consenso de las personas más respetables del mundo en cuanto al conocimiento, se definió que es importante vacunar a todos porque en quienes tuvieron la infección la vacuna servirá como un recuerdo o un refuerzo y en quienes no la tuvieron los pasamos de desprotegidos a protegidos. Sobretodo por el gran peso que hay de los asintomáticos que son positivos y que uno no puede identificarlos. Entonces la idea de vacunar a todos está relacionado con cubrir rápidamente a la población porque sólo con vacunas uno logra la famosa inmunidad de rebaño, es decir, armar una barrera de mucha gente vacunada y protegida que evite que el virus siga infectando a otras personas.

Dentro del grupo de bioquímicos incluidos en esta primera etapa de vacunación muchos han desistido. Yo digo que han desaprovechado una ocasión histórica quizás por desinformación o por miedo. Lo sentí como una gran pena porque podían haber recibido su vacuna dentro de los protocolos de vacunación que están hoy aplicándose.

- Me parece que lo que ocurrió está vinculado con la información y la comunicación. Lamentablemente ha habido mala comunicación y la gente no ha encontrado fuentes transparentes y confiables para informarse entonces, frente a esta situación, es lógico que mucha gente se plantee esperar. En vacunas siempre hay un grupo de gente que adhiere muy rápido y otro que espera a ver cómo le va a los vacunados y esto es normal.

Me parece que lo que hay que identificar son las consultas, dudas o inquietudes que tienen las personas que deciden no vacunarse para poder explicárselas. Por otro lado, también es importante aclarar que no se sabe si vamos a tener vacunas para todos, ojalá así pase pero no lo sabemos y tampoco sabemos qué vacuna nos va a tocar. Por ejemplo, el Reino Unido es el productor de la vacuna de Oxford y no comenzó vacunando con esa sino que empezó con la de Pfizer porque los escenarios de las pruebas y de las producciones son de incertidumbre. Así que mi consejo sería que aquellos que realmente no se vacunaron por falta de información encuentren a lo mejor en el Colegio un espacio, un foro de preguntas para que les mandemos información y para que puedan tomar una decisión de acuerdo a la evidencia.

¿Cuál debería ser el rol de los colegios profesionales del Arte de Curar?

- Me parece que en este contexto de tanta incertidumbre hay que poder transmitir lo que sabemos, lo que está en curso y lo que no sabemos. No tener miedo que una verdad o evidencia que hoy está pueda ser mañana diferente. Por ejemplo, con los corticoides fue un poco más claro. Todos pensábamos que si había una tormenta de citoquinas le querías poner corticoides y cuando comenzó el tratamiento te decían que no porque agravaban la enfermedad y luego el estudio demostró que los corticoides estaban recomendados. Me parece que el rol de los colegios es generar un espacio en donde se puedan recibir inquietudes porque la mayoría de la gente en la Argentina adhiere a la vacunación, no tenemos un gran grupo de antivacunas, pero las redes son internacionales y sí hay en Estados Unidos y en Europa un gran movimiento antivacuna. Para ilustrar, Estados Unidos pensaba vacunar a 40 millones de personas y tan sólo lleva 4 millones, siendo la mayor adherencia en los adultos mayores y no en el personal de salud.

Retomando, lo más óptimo sería crear un espacio de consultas porque también comienzan a aflorar las particularidades por tal enfermedad o tratamiento. En el caso de la provincia de Santa Fe contamos con un equipo muy bueno de farmacovigilancia al cual uno puede mandar la consulta que luego se eleva a una comisión nacional de seguridad en vacunas para evaluar el caso, dando así un respaldo de seguridad y confianza. Además, generar un espacio para compartir cómo se siente porque cada uno de nosotros responde a las vacunas de manera diferente y hay una costumbre de pensar que uno se va a contagiar por la vacuna cuando en realidad son todas plataformas de agentes muertos. Al compartir la información sobre los vacunados también se lleva confianza a aquellos que decidieron no vacunarse.

Muy clara y didáctica explicación.

- También me parece que la gente quiere preguntar qué va a pasar a largo plazo. Ninguna vacuna terminó los estudios de fase 3. Tampoco sabemos si van a ser las mismas vacunas a futuro o no. Lo que nosotros no tenemos es tiempo, es decir, la pandemia es ahora y no vamos a tener una situación de tranquilidad. Los casos van a empezar a aparecer y la verdad que la estrategia de plantear que la gente se encierre y se guarde no está resultando efectiva porque ha habido mucho cansancio. Por lo tanto, hay que apostar a vacunarse para decir no me contagio yo, no contagio a mi familia y no contagio a mis compañeros de trabajo. Pero también saber que el marco de la vacunación y esto es muy importante, como hay circulación viral algunas personas se van a vacunar y en 48hs. ó 72hs. pueden ser positivas y estar enfermos y esto está bien. Se necesitan 10 a 14 días para producir anticuerpos y si tengo síntomas debo consultar e hisoparme porque puedo haber estado incubando la infección mientras me vacunaba o puedo haber sido inicialmente un portador pre-sintomático y luego de la vacuna ser un sintomático pero no es la vacuna la que me enferma sino que es el contexto de la realidad que vive cada uno de acuerdo a los lugares de circulación comunitaria.

¿Querés hacer una conclusión final?

- Como conclusión me parece que tenemos una oportunidad única, hay una posibilidad de evitar enfermarnos para los que aún no tuvimos la infección. Sin embargo, esta estrategia de vacunación debe ser acompañada de los cuidados y autocuidados que venimos realizando y esforzándonos para que la gente comprenda. Me parece que hay que tranquilizarse y tener confianza en que nadie generaría una vacuna para lastimar a la población, que los científicos han desarrollado distintas propuestas de vacunas pero todas tienen más o menos el mismo parecido en cuanto a que actúan produciendo esta espiga o espícula para que nuestro cuerpo reaccione con anticuerpos.

Aquellos que ya tuvieron la infección les deseamos que no la vuelvan a repetir y para eso está muy bueno reforzarse con la vacuna y, por otro lado, esta nueva normalidad y cotidianidad que todos queremos recuperar, de poder abrazarnos, de poder visitar al adulto mayor, de poder estar en espacios al aire libre, de poder viajar seguramente necesita no sólo la vacuna sino también de otras terapéuticas pero en el día de hoy tenemos la vacuna y Argentina tiene la posibilidad de tenerla. Me parece que hay que aprovechar la oportunidad para vacunarse y si uno tiene dudas encontrar el espacio con el Colegio para buscar información, para informarse adecuadamente y para tomar una decisión seria y adulta.

 
 
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