El Dr. Miguel Ángel Taborda falleció el 13/02/2026.
Si hay un colega cuya trayectoria y persona no necesitan presentación en nuestro ámbito ese es, sin duda, Miguel Ángel Taborda. Tanto quien se recibió ayer como quien lo hizo hace cincuenta años tiene una anécdota con él, lo considera una referencia ineludible y, más importante aún, guarda de él recuerdos imborrables de una excelente persona. Miguel no sólo se ganó el respeto profesional se ganó, sobre todo, el cariño genuino de todos los que tuvimos la dicha de cruzarlo en el camino.
Su trayectoria, sencillamente, es imposible de resumir en pocas líneas. Miguel supo, en cada espacio que habitó, hacerlo con la misma impronta de generosidad y rigor profesional. En el ámbito público y privado su paso dejó una huella de excelencia y compromiso. Brilló como docente universitario, formando a generaciones de bioquímicos con la misma pasión que luego volcaría en los innumerables cursos de actualización profesional que dictó, convencido de que el saber se construye y se comparte colectivamente.
Su compromiso con lo colectivo también se expresó con fuerza en nuestro Colegio profesional, donde participó activamente en distintas gestiones. Como delegado departamental, Miguel fue mucho más que un representante: fue ese colega que siempre estaba dispuesto a escuchar, a acercar posiciones, a trabajar codo a codo por el fortalecimiento de la profesión y el cuidado de quienes la ejercemos.
Su temple y vocación de servicio quedaron grabados a fuego en la historia de nuestra profesión. Fue un pionero indiscutido, un referente de la virología clínica que, al comienzo de la pandemia del HIV/SIDA, no dudó en ponerse al frente para implementar su diagnóstico en el país. En un momento de profunda incertidumbre, Miguel puso su conocimiento y su humanidad al servicio de la comunidad, demostrando que la bioquímica es, ante todo, una herramienta para cuidar la salud y la dignidad de las personas.
Miguel solía decir que los colegas éramos su familia y el sentimiento era tan mutuo y profundo que, en su caso, frases hechas como “el más querido” dejan de ser una expresión subjetiva para convertirse en el fiel reflejo de una realidad compartida. Quienes lo conocimos lo recordaremos con una sonrisa y un cariño inmenso por el resto de nuestras vidas.
Porque al final del camino ¿qué mejor legado puede dejar un colega y un amigo que el amor y el respeto de quienes caminaron a su lado? Gracias por todo, Miguel.

